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martes, 14 de marzo de 2017

patatas frías de Lucre


la receta original. se cortan las patatas a rodajas se cuecen con sal. en una fuente se arreglan mahonesa, trocitos de jamón, de pimiento y huevo duro. se sirven frías.



hoy domingo, 23 de julio de 2017, ya era hora, me he lanzado a preparar las patatas frías de Lucrecia y tenía una duda. ante una receta telegráfica, no sabía como gestionar los pimientos, si fritos, si asados o si crudos. he optado por asarlos y aligerar el plato, ya que he recibido alguna crítica, cariñosa 😜, sobre la contundencia grasa de mis preparaciones; así que, a esta, salvo por la mahonesa, no se le pueden poner "peros". vamos al lío.


los ingredientes. patatas, un pimiento verde y otro rojo, he añadido una berenjena, jamón serrano finamente picado, que se puede sustituir por atún o pulpo, y para la mahonesa, un huevo, sal, vinagre o limón y aceite de girasol o de oliva, yo me he decidido por el de girasol para equilibrar los sabores.








el proceso. cortamos las patatas en rodajas de no más de medio centímetro, incluso más finas, y las hervimos con una pizca de sal, 35´a fuego suave. asamos los pimientos y la berenjena, las envolvemos en papel plata, precalentamos el horno a 200º, luego  bajamos a 180º y con 50´bastará para un asado perfecto. para la mahonesa, cascamos un huevo, sal, vinagre o limón, hasta una cuchara pequeña de mostaza, el aceite y batidora, primero suavemente, para luego acelerar al final, como siempre (sexual mode). podéis ver los ingredientes ya cocinados antes de montar el plato; he reservado algo del jugo de los pimientos para regar el conjunto final. no se ve el huevo duro porque se me ha olvidado, pero, por cómo se relamía una comensal de postín que tengo en casa accidentalmente, con permiso de Lucre, prescindiremos del socorrido cigoto.









foto finish





consejo. tened en cuenta las proporciones de los ingredientes; el ingrediente fundamental de este plato es la patata; en mi opinión, la proporción debe ser dos partes de patata por una de pimientos. 


sobre Lucrecia. un día se hizo el silencio por siempre jamás, como quién en sueño quiere pasar el tiempo de su dolor.


domingo, 8 de enero de 2017

pata de cerdo de Julia

La fuente original. Pata de cerdo de Julia. Lo pone todo en frío la pata cebolla ajos y poquito de laurel, poco, y que baya cociendo. Cuando se suelte la piel del gueso, se saca la pata a un cacerola o tartera. Se cuela el caldo que se ha cocido, y se le echa una copeta de anís (es igual dulce), y se deja un ratito mas que haga chup, chup.



los ingredientes. una pata de cerdo en cuatro trozos, una cebolla, laurel, unos dientes de ajo, sal y "copeta" de anís seco.







el proceso. esta es una receta sumamente sencilla; ponemos en un olla la pata (pulcra hasta la obsesión y perfectamente rasurada), una cebolla, cinco dientes de ajo y una hoja de laurel. cubrimos los ingredientes con agua fría, salamos y 40 minutos en una olla rápida. ese tiempo será suficiente para una cocción correcta; tal y como dice el texto original, para conseguir que la piel se desprenda del hueso y alcance ese punto gelatinoso que es el que se espera. para terminar el plato, retiramos la carne de la olla y la pasamos a una cacerola baja, colamos el caldo y vertemos sobre la carne sin llegar a cubrirla, añadimos la copita de anís seco y prolongamos la cocción a un fuego suave hasta que el alcohol del anís se evapore, rectificamos de sal y un rato mas de chup, chup, o lo que es lo mismo, un rato más para que el caldo reduzca o concentre; ni mucho ni poco, es decir, que quede el suficiente para tomar con la carne.



foto finish





sobre Julia. me solía dar un huevo, ella misma lo metía en el bolsillo de mi babero para asegurarse de que iba a llegar sano y salvo a mi casa;

 -toma, hijo mío; dile a tu madre que te lo haga frito o pasado por agua

me gustaba la amplia e iluminada cocina de casa "fagustino", con un fuego bajo y creo que dos cadieras a los lados del fuego, y lo que más curiosidad me producía era una latita colocada en el "chupón" de la chimenea que al moverla hacía abajo producía un sonido cercano al mugido de una vaca. en aquella casa se fumaba "46"; por la cocina, en la planta alta de la casa, se accedía a una terraza desde la que se alcanzaba a ver una parte del pueblo nueva para mi, con tejados y muros desconocidos, a pesar de la finitud miserable de aquella comunidad rural, distribuida en no más de cinco calles con sus dos plazas y tres fuentes. yo recibía la orden de subir a casa de Julia y sabía que era para bajar con mi huevo en el bolsillo, sin poder explicarme la causa última de aquella rutinaria generosidad.